No eres culpable
que mis ojos te miraran
y se deslumbraran
con tu hermosura.
No eres culpable
que mi corazón caído
destrozado y sin vida
haya revivido por ti.
No eres culpable
de que el suave viento
me diga a cada instante
tu lindo nombre al oído.
No eres culpable
de que en cada jardín
exista una bella flor
y yo te recuerde a ti.
No eres culpable
de que tu recuerdo
me invada de felicidad
luego me ponga triste.
No eres culpable
del rio de lágrimas
que brota de mis ojos
tan sólo al recordarte
No eres culpable
que tu imagen divina
haya quedado cautiva
en mi mente enloquecida
No eres culpable
de este sublime amor
de este gran sentimiento
que me haces sentir por ti.
No eres culpable
de que el cruel destino
te separó de mi lado
y me arrojo al olvido

En tus ojos tan preciosos
Te busco te pienso y te imagino
Dulce amor y tierno amor
Mi última lágrima
Será la niebla